Se diría que aquí no pasa nada, pero un silencio súbito ilumina el prodigio: ha pasado un ángel que se llama luz, o fuego, o vida y lo perdimos para siempre. (Ángel González)
Ramas. Un bosque diminuto. Detrás el azul, la luz y la nube. He aprendido a mirar. Ya nada será incierto, ni los inviernos, ni la sombra, ni tan siquiera la palabra vacío. Ya conozco la conjugación completa del verbo vivir y tan solo me queda conjugarlo en presente de indicativo.